Parque Memorial INFLEXIÓN

por Abr 16, 20200 Comentarios

Sobre la superficie que por años sirvió de base para soportar el antiguo Edificio Mónaco (ex propiedad del narcotraficante Pablo Escobar), ícono de dolor y desesperanza, 4 quiebres geométricos se desdibujan con fuerza de la trama urbana e irrumpen en ella a modo de INFLEXIÓN. Un espacio privado es entregado ahora a la ciudad, al concebir este terreno como un PARQUE MEMORIAL.

La historia de la ciudad de Medellín tuvo como punto de quiebre la violencia asociada al fenómeno del narcotráfico en las décadas de los años 80’s y 90’s; como respuesta a este suceso la propuesta arquitectónica busca generar desde la globalidad del parque 3 grandes momentos:

Momento 1: La Esencia

Apelamos al momento histórico de una sociedad en etapa de transición y crecimiento como ciudad, marcada por el costumbrismo, ensimismada en sus propias verdades, pero en la que se enaltecen los valores sociales como fundamento de las relaciones humanas y el respeto por la vida. En este sentido se plantea El camino de los héroes, lugar de recibimiento acompañado en los laterales por 9 “monolitos” donde se encuentran plasmadas frases de personajes de la esfera pública que fueron asesinados, héroes que se enfrentaron al horror del narcoterrorismo con el poder de los argumentos, convirtiéndose en la voz de miles de víctimas que perecieron durante este periodo; sus mensajes guían el recorrido de los visitantes a medida que van descendiendo al interior del parque, haciendo un llamado a la justicia, sensatez y honestidad.

Momento 2: Inflexión.

Es el hito central de la propuesta arquitectónica, este quiebre de la superficie constituye un antes y después de la historia de la ciudad, es el lugar de homenaje a las más de 46.612 víctimas de la violencia de narcoterrorismo. Las víctimas son en sí mismas el momento de INFLEXIÓN, un muro lineal en piedra con 46.612 perforaciones (cada perforación rinde tributo a una víctima). Sólo la visibilización y agrupación de ellas en este espacio permite dimensionar el tamaño del dolor y la magnitud accionaria del terror ocasionado por los victimarios, buscando propiciar un escenario social de reflexión y paz sobre lo acontecido para que no vuelva a ocurrir jamás.

En la noche cada una de estas perforaciones se ilumina desde el interior del muro, generando una constelación de luz, luces anónimas que representan y conectan cada una de las vidas ausentes con las propias que visitan el lugar.

Planteamos un memorial ajustado a las temporalidades y dinámicas de la ciudad, permitiendo una constante interacción y apropiación de la ciudadanía en la que las perforaciones del muro sirven como soporte a la expresión ciudadana, en el que se pueden depositar en ellas distintos elementos que actúan como tributo; es así como un tamiz de flores, un tamiz de velas, un tamiz de mensajes, un tamiz de elementos permite que la ciudadanía nunca olvide sus muertos, les rinda tributo y convierta este espacio en un hito de reflexión y celebración de la vida, posicionando en el mismo nivel a las víctimas que partieron y a las que se quedaron, reconociendo que como ciudadanos también somos y seguimos siendo víctimas de este flagelo. Detenido frente a esta INFLEXIÓN todo visitante se puede posicionar desde un estado de reflexión y libertad, la oportunidad de reconocer, rememorar y no olvidar la nocividad de la violencia y la intolerancia.

El costado posterior del muro presenta una línea cronológica tallada sobre la piedra, en el que se exponen 208 hechos violentos ocurridos en la ciudad asociados al narcoterrorismo, indicando el lugar, fecha y tipo de hecho, desde el año 1983 a 1994. A medida que los visitantes cruzan el parque van rememorando y reconociendo la magnitud de los atentados, muchos de los visitantes vivieron estas épocas de dolor, el reconocer nuevamente el atentado con la fecha y el lugar donde ocurrió se convierte en un ejercicio de catarsis colectiva y es el primer paso para empezar a sanar las heridas aún abiertas como sociedad.

Momento 3: Bosque de la Resiliencia:

Planteamos un espacio para celebrar la vida, es un homenaje a la resistencia, a la capacidad como sociedad de mirar hacia otro rumbo, el resurgir del dolor para construir nuevas rutas y perspectivas, constituimos en este espacio un escenario cargado de jardines florales y heliconias que atraen diversidad de mariposas, adicionalmente se sembraron 66 nuevos individuos arbóreos de todo el país; también se dio protagonismo al Árbol de Algarrobo, como elemento natural presente en el lugar y testigo histórico, desde antes de existir el edificio, durante los bombazos, su implosión y hoy parque memorial. A modo de bosque urbano las personas se encuentran nuevamente con la esencia del ser, un ámbito natural que exalta la vida.
Detalles

Muro de escombros: Usamos restos del antiguo edificio (que en otrora constituyó un símbolo de tragedia) para transformarlos en dos muros de escombros lineales, recomponiendo los bordes del parque para actuar como contenedores de un nuevo espacio ciudadano.

Escultura: El parque aloja la escultura Paisajes rescatados, escultura urbana del maestro antioqueño Hugo Zapata que apela al reconocimiento y resistencia de la sociedad ante el narcoterrorismo. Esta se instala en una urna translucida a nivel de piso que permite apreciar la obra desde una perspectiva superior.
En este sentido, el parque desde su vocación cívica y cultural, deconstruye los símbolos del narcotráfico dando pie al encuentro ciudadano como espacio crítico y de introspección, de esparcimiento y expresión de libertad, enmarcándose en una escala barrial de trascendencia regional. Este espacio urbano tiene como epicentro la reflexión por encima de la tristeza, para revindicar la esperanza, dignificar la vida por encima de cualquier rastro de violencia y exaltar la celebración del espíritu humano abriendo espacios para el encuentro con la cultura y construcción de tejido social.

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